Todos podemos estar de acuerdo en que la tortilla sabe infinitamente mejor si freímos las patatas en aceite de oliva, pero también es cierto que podemos gastar mucha dependiendo de su tamaño. Este truco es conocido por nuestras madres, pero nunca está de más repetirlo: podemos colar y volver a usar el aceite de oliva después de freír las patatas. Durante el proceso de cocción se irá impregnando una parte en las patatas, pero al final siempre nos queda un buen restante que sería una pena tirar. Simplemente guárdalo en un frasco con tapa y úsalo cuando cocines, especialmente si quieres hacer otra tortilla la siguiente semana.