©Thinkstock
Chucrut
Los alimentos fermentados se obtienen cuando se forma un cultivo de bacterias vivas o levaduras, transformando los alimentos en su olor, sabor y propiedades. Para empezar, el proceso de fermentación vuelve los alimentos más fáciles de digerir, y aumenta la concentración de componentes saludables.
Al momento de la digestión, nuestro organismo necesita de diversas enzimas para digerir y absorber los nutrientes en forma adecuada. Sin embargo, conforme pasan los años, esta producción empieza a disminuir, y es por ello que podemos desarrollar problemas de indigestión, pesadez, dolores de cabeza, estreñimiento y una mala absorción de nutrientes. Por si fuera poco, los alimentos fermentados ricos en probióticos contienen más K2, ácido fólico y B12 que otros. Estas vitaminas son muy importantes para mantener el calcio en los huesos, mantener nuestro sistema nervioso, regular la producción de glóbulos rojos, y más.
Por ejemplo, la chucrut o col fermentada es un plato muy popular en varios países. Sabrosa y versátil, ayuda además a digerir mejor la carne. Es más, en países como Rusia se acostumbra ¡beber el líquido de este fermento para aliviar malestares digestivos y dolores de cabeza!