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Mientras estemos horneando el pollo, vamos a evitar por completo abrir la puerta del horno, porque sin duda eso podría afectar bastante a la cocción de la carne.
Para que la carne quede bien jugosa, recomendamos que el pollo se haga a 150º,y que justo antes de sacarlo subamos la temperatura a 180º para dorarlo bien durante unos minutos.
También es recomendable poner un poquito de agua, o aceite mientras el pollo se está asando.