3
El problema suele ser, no la lógica gatuna, sino que el plato sea demasiado estrecho, demasiado profundo o con bordes muy altos. ¿Por qué?
Los bigotes de nuestros amigos felinos son unos sensores super delicados, que usan para moverse con la agilidad que les caracteriza.
Por esta razón, un tazón con bordes altos resulta incómodo, ya que les está tocando los bigotes todo el tiempo, mientras tratan de comer.