BOCADITOS DE BERENJENA
Los árabes la denominan “huevo del demonio” (baid-al-jan) y los ingleses la llaman “eggplant” (literalmente, planta huevo). Nos referimos a la berenjena que, por cierto, puede ser de varios colores, incluso blancas. Lo normal es encontrar en el mercado berenjenas negras, moradas o listadas. Cuando las vi en la verdulería, tan lustrosas y apetitosas, no pude resistir la tentación de comprarlas. “Algo haré con ellas”, me dije. De camino a casa iba pensando que podía hacer una “mousaka” griega, una “ratatouille” francesa, una “escalivada” catalana, o un “imam bayili” turco, que es una berenjena rellena de cebolla, ajo y tomates. Opté por hacer algo muy sencillo: unos bocaditos a modo de aperitivo. Una especie de bocadillo en el que las rodajas de berenjena hacen las veces del pan y en medio se pone salmón ahumado y huevo cocido. Se cubre con una bechamel, queso y al horno. El resultado es espectacular. No sé si será verdad, pero se dice que los primeros que probaron las berenjenas creían que éstas producían locura debido a su sabor amargo. Cierto o no, a mí este plato me vuelve loca.